jueves, 11 de julio de 2019

Una Noche y Nada Más 

Todo paso tan rápido...

Fue como realizar un sueño de niño. Estaba ella en mi pecho, recostada con sus manos, sujetas suavemente junto a las mías. Su respiración era suave, constante, y su sensual figura se contorneaba a la perfección con la mía. Sus labios eran gruesos, carnosos, como frutos silvestres. Sus pezones, eran como saborear moras recién cortadas. 
Era de noche, habíamos ido a bailar un rato a uno de los bares cercanos, para festejar un reencuentro de quién sabe cuantos años. La noche se había tornado de un rosa intenso, con matices rojizos que solo me sugerían una cosa. El sexo se sentía en el aire, en cada palabra y en cada gesto, mientras que un aire del pasado, de recuerdo, completaba la escena. Decidí arriesgarme, seguir mis instintos y olvidarme por un momento de mis pensamientos y recuerdos. Nada importaba además del ahora. Eramos solo los dos, ella y yo, y nuestros cuerpo. Mi hermano y su novia nos habían acompañado por un rato, luego, se marcharon. Después, el idilio termino y la realidad no siempre es tan dulce, lo  efímero es lo que prevalece, momentos dulces y momentos amargos son los que definen el instante de nuestras vidas, y, es esa finitud... Mi vida.